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Por: Rafael Araya Masry
26 de marzo del 2007
Parece que antes de que terminaran de decir “Gobierno de Unidad Nac….”, Ehud Olmert ya estaba gritando: “¡¡No los reconocemooooos!!”, impulsado cual juguete a pilas al que le han apretado el interruptor a fin de que repita como un loro aquello, lo único para lo cual fue programado.
Es que resulta risible constatar que antes siquiera de que el nuevo Ejecutivo Palestino -que tiene una base de apoyo nada más ni nada menos que del 94% de su pueblo- haga declaración pública alguna, en una actitud rayana con la más patológica de las paranoias, el Primer Ministro israelí salió a descalificar un acuerdo que se ha logrado en base a una profunda discusión, a poner en juego todas las habilidades de concertación que permitió conseguir el establecimiento de un Gobierno de Unidad Nacional profundamente fortalecido por las capacidades e idoneidad de quienes lo conforman, como asimismo por la decisión política trascendente de los líderes de todos los partidos y movimientos que han privilegiado aquellos elementos aglutinantes en pro del interés nacional, por sobre todos los aspectos que fomentan las diferencias y las divisiones.
Y es en este contexto, que resulta patético observar los lamentables esfuerzos de la Secretaria de Estado norteamericana, Condoleeza Rice por conseguir la prosecución del criminal bloqueo económico a que sigue siendo sometido el Pueblo Palestino. Porque su primer esfuerzo como jefa de la política exterior estadounidense, fue convocar al Cuarteto (tan cercano al concepto de los 4 jinetes del Apocalipsis) a fin de reafirmar que el bloqueo continuaría contra viento y marea, salvo que la Autoridad Nacional Palestina cumpliera con condiciones a todas luces inaceptables para la dignidad y el sentido del honor de un pueblo.
Pero esta actitud –a todas luces prepotente- es un intento más de querer tapar el sol con una mano, porque no es un dato menor que varios países europeos ya han manifestado su franca voluntad de reconocer al nuevo gobierno palestino, aún en contra de los deseos del Departamento de Estado norteamericano. Entonces, el en un momento monolítico agrupamiento de muchos países en torno a los dictámenes estadounidenses, comienza a desplomarse ante una actitud política palestina que evidencia un rasgo de madurez mayor, en que se ha puesto en juego toda la capacidad de un pueblo de respaldar a una dirigencia profundamente compenetrada y adherida a los intereses de su Pueblo.
Y vendrán nuevos anuncios, otros países que no están dispuestos a quedar atrapados ante la arremetida norteamericana-israelí y su lógica perversa de cercenar los derechos del Pueblo Palestino, y que se prolonga ya por mucho tiempo. Porque es la humanidad la que aflora, la que entiende que no es posible ya más hacer la “vista gorda” ante la infernal crisis humanitaria a la que
se ha sometido a un pueblo que lucha por que se hagan respetar sus inalienables derechos a la autodeterminación y a la independencia.
Pero también debemos estar alertas. Nunca el sionismo aceptó de buenas a primeras la voluntad de la comunidad internacional de hacer justicia para una causa como la palestina. No nos olvidemos además, que el gobierno de George W. Bush tiene aún 22 meses por delante y es el presidente de EEUU que más tiempo va a estar padeciendo el síndrome del “pato cojo”, es decir, gobernar sin apoyo popular ni parlamentario en su propio país. Y en esa desesperación e impotencia, puede intentar alguna locura que haga saltar toda lógica esperable por los aires.
Bienvenido entonces nuevo Gobierno de Unidad Nacional, y que el éxito corone las aspiraciones más sentidas de nuestro pueblo. Un estado independiente, el poder vivir dentro de fronteras seguras y reconocidas, con respeto a los derechos humanos y a la dignidad de todas las personas, ni más ni menos que como cualquier otro pueblo sobre el planeta. |