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Por: Rafael Araya Masry
29 de abril del 2007
Las Madres de Plaza de Mayo cumplen el 30 de abril su 30º aniversario y, por consiguiente, sus primeros 30 años de lucha. Su consigna, “30 años de vida venciendo a la muerte”, nos marca un concepto de resistencia, de moral y de ética revolucionaria profunda en la lucha universal por la defensa irrestricta de la vida y los Derechos Humanos.
Recuerdo que el 8 de marzo recién pasado, mientras hacíamos nuestro habitual programa radial “Derribando Muros” en la Radio de las Madres, en Buenos Aires, entrevistando a Hebe de Bonafini le pregunté “Hebe, qué mensaje dejaría usted, en el Día Internacional de la Mujer para las mujeres palestinas”, a lo que ella me respondió: “qué podemos decirles o enseñarles nosotros a las mujeres palestinas ante el sufrimiento que ellas padecen a diario; nosotras, todas las mujeres del mundo somos quienes debemos aprender de ellas”.
Así de clara, sencilla y contundente era la sentencia que la Presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo exponía para referirse a las heroicas mujeres palestinas. Porque no es un dato menor la procedencia de tal afirmación. Porque las Madres de Plaza de Mayo, se transformaron con el correr de tiempo en la conciencia crítica de un país que –como la Argentina- desde el retorno a la democracia en el año 1983, anduvo a los tumbos en materia de Derechos Humanos. Ya sea por falta de decisión política, ya sea –como en el caso del Presidente Alfonsín- por la acción directa de militares golpistas que chantajearon al gobierno para imponer sus condiciones o ya sea porque, tal como sucedió durante el gobierno de Carlos Menem, no existió ni el más mínimo interés por llevar la justicia al seno de la sociedad, después de tantos años de una dictadura militar sangrienta e inmisericorde.
Por eso no resulta complejo hoy hacer un paralelo entre las Madres de Plaza de Mayo y nuestras Madres Palestinas. El sufrimiento y el compromiso con la memoria de sus hijos, es el mismo. Porque como palestinos en la Diáspora, sólo hemos recibido cosas buenas por parte de ellas. Un inmenso afecto, comprensión, compromiso constante y una inconmensurable solidaridad para con nuestra Causa Palestina. Y esto adquiere más valor aún, en una Argentina en donde las barreras y los límites entre la ignorancia y el silencio cómplice, se hacen extremadamente difusos e inasibles a la hora de manifestarse en torno a nuestra Causa.
Por eso, como palestinos y como ciudadanos del mundo, queremos testimoniar nuestro homenaje a estas Madres que son las madres de todos, a todas y cada una de ellas. Porque son ellas las que nos marcan un norte en nuestra búsqueda constante de justicia. Son ellas las que nos recuerdan de manera constante a nuestras madres palestinas que padecen la cárcel, la represión, la humillación, la injusticia y muchas veces la muerte. Así, como las Madres de Plaza de Mayo lo padecieron en carne propia en los más oscuros momentos de las dictaduras militares.
Son ellas las que nos incitan y animan a seguir con nuestra lucha, que en este país no es fácil, pero que dará sus frutos en la medida en que ése símbolo de resistencia, se haga carne en cada corazón y en cada persona que habita en este país. |