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Nuestra lucha... desde la Diáspora

 

A propósito del ataque de un palestino con una excavadora en Jerusalén
Por: Tilda Rabi *
7 de julio del 2008

¿Qué pasó por la cabeza de este palestino que decidió arremeter con una excavadora de marca estadounidense Caterpillar, contra un autobús de pasajeros, vehículos y transeúntes en una de las calles más concurridas de Jerusalén, matando a tres personas e hiriendo a más de 40, según informaron los servicios de emergencias?

Para algunos de nuestros amigos de occidente posiblemente sea un suicida más, un fanático y en el mejor de los casos un loco. Uno de aquellos a los cuales Israel ha decidido limpiar del mapa para construir ese gran Israel soñado. El Israel bueno que representa a “ Todos los Judíos del Mundo “ por mandato divino -un Dios que por supuesto es sólo de ellos- y que les ha sido cedido en forma milenaria, mas allá de la existencia de otros pueblos, que allí en ese momento como hoy habitaran.

Seguramente este trabajador palestino, mano de obra barata vio cómo esa excavadora era parte de un sistema ominoso y cruel, que en definitiva en el corto o largo plazo sería la responsable de su propia muerte. Se preguntó:

¿ Por qué ayudo a estos nazis a construir un muro que me separa de los míos?.

¿Por qué si veo en el día a día como mi pueblo va siendo acorralado, segregado, expulsado de sus aldeas, confiscadas sus tierras, sus recursos naturales y sus sueños, debo aceptar graciosamente que esa serpiente que es el muro de segregación, apartheid y limpieza étnica se siga construyendo?.

¿Acaso debemos esperar que se cumplan las sanciones de la Corte Internacional de Justicia?

¿Por qué no puedo dejar de pensar en los cerca de 11.000 prisioneros palestinos en las cárceles israelíes?

¿Acaso puedo creer en un estado que legitima la tortura, para sus ocupantes?

Estoy segura que pensó en sus seres queridos, en sus dos hijos que soñaba transitando libremente por Jerusalén e ir de visita al resto de Cisjordania y Gaza ocupada a ver a sus amigos y /o parientes. Los vio ir al colegio sin el temor de pasar por un puesto de control. Pensó en esas largas horas de espera y maltrato por parte de esos jóvenes soldados israelíes, que lucen con orgullo y soberbia su rol de ocupantes. Pensó en todas las humillaciones cotidianas, pensó en aquellos parientes del norte de Galilea de los cuales no pudo saber más.

Pensó en su pueblo y el impacto que ello causaría entre la opinión pública israelí y mundial, y se dijo: tal vez y solo tal vez pueda parar este asesinato silencioso y cotidiano en que vivimos. Tal vez y solo tal vez esto sirva para crear conciencias. Tal vez y solo tal vez “La Comunidad Internacional” no solo condene este acto y de una vez por todas esté dispuesta a ejecutar y obligar al Estado Terrorista de Israel a cumplir las resoluciones de la ONU y de la CIJ. (Corte Internacional de Justicia)

Seguramente él pensó que su muerte y las otras, contribuirían a lograr la tan esperada justicia y paz con la cual soñamos, los que pertenecemos a la especie humana.

* Presidente de la Federación Argentino Palestina

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


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